Santa Teresa

El convento de Santa Teresa en Cochabamba, fue fundado alrededor de 1760 y llegó a albergar hasta a 200 monjas. El edificio, que ocupa una enorme cuadra en el corazón de la ciudad, era totalmente auto suficiente. Tenía huerto, granja de animales, horno para hacer pan y botica para curar enfermedades. Tenía un cementerio para enterrar a las monjas que morían dentro del convento, que eran todas, porque una vez entraban, no estaba permitido salir nunca más. Además, el convento abastecía de velas y rompope a toda la ciudad. El funcionamiento del convento era muy estricto, a pesar del voto de pobreza, la población estaba claramente separada en tres clases. Las jóvenes de familia rica que daban al entrar una dote generosa eran llamadas Velo Negro; las jóvenes de familia menos adinerada, que entraban con dotes más modestos, eran llamadas Velo Blanco y básicamente servían como asistentes de las Velo Negro; y las jóvenes de familias pobres, que no podían entrar con una dote, no tenían velo alguno y se dedicaban a las labores de cocina y limpieza. Por lo demás, todas guardaban silencio la mayor parte del tiempo (sólo podían hablar una hora al día), no podían ser vistas por nadie en ningún momento y recibían la visita de su familia una vez al mes (siempre detrás de rejas y cortinas).

 

Los tiempos y las reglas han cambiado. Ahora es permitida la entrada del médico al convento, ya no se permite tener animales ni enterrar a las monjas en el cementerio del edificio, debido a que está en el centro de la ciudad. Las clases sociales se han eliminado y las monjas tienen que ser mayores de edad y ser quienes deciden si quieren entrar al convento y son libres de dejarlo si así lo deciden (antiguamente, la decisión era tomada por las familias la mayoría de las veces y en muchas ocasiones las niñas entraban al convento antes de cumplir los 14 años). El problema es que no hay quién quiera entrar… solo quedan ocho monjas, todas de edad mayor, habitando una tercera parte, la única restaurada, de lo que fue el gran convento. Ya no hay quien haga velas ni rompope. Parece que las jóvenes de Cochabamba están interesadas en cosas que nada tienen que ver con votos de silencio, pobreza y castidad.

 

 

Posteado hace 10 años
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