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Tacubaya Sigue Viajando

Hace más de un año que regresamos de la travesía por América, mucho ha pasado desde entonces pero el amor al viaje sigue intacto.

Después de meses de duelo por la aventura que terminó, hoy sabemos que nunca dejaremos de viajar y de alimentar nuestra curiosidad, y que la aventura sigue…

El viaje continúa… siempre.

 

 

Posteado hace 8 años
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De ida y vuelta

A casi cuatro meses de haber regresado a Tacubaya…

Emprendimos este viaje con inmensa curiosidad y apertura de espíritu. Nos movió el gusto por el descubrimiento y la búsqueda de inspiración  y de creación que trae el movimiento constante. Queríamos encontrar puntos de encuentro y de diálogo a lo largo del camino, a partir del respeto y la confianza en los demás.

La travesía que hicimos fue en todos sentidos afortunada; porque nos mostró el mundo y nos permitió conversar con él, porque nos llenó de inspiración, porque nos dejó regresar, pero además y sobre todo, porque nos hizo vernos a nosotros mismos.

Salir de nuestro entorno nos permitió encontrarnos con lugares y personas extraordinarias y vivir experiencias únicas, y dejar nuestra cotidianidad nos hizo reconocer nuestras virtudes pero también nuestras turbaciones y demonios (que viajaron con nosotros hasta el fin del mundo…), a los que tuvimos que enfrentar para seguir adelante.

Descubrimos que hacer de un sueño un proyecto y llevarlo a cabo es posible, con toda la responsabilidad que eso trae consigo. Nos dimos cuenta de que la vida puede convertirse en la búsqueda de llevar a cabo nuestros sueños, sean cuales sean y del enorme trabajo que eso implica.

Ahora sabemos que el gran reto es no permitir que la vida deje de sorprendernos, que en lo ordinario se encuentra escondido lo extraordinario y que si vemos con ojos de viajeros y no con ojos de turistas, en realidad, el viaje no se termina.

Agradecemos a todos los que de alguna forma hicieron este viaje con nosotros. Fue un placer compartirlo con ustedes.  Seguir compartiendo, ahora que estamos de regreso y que más que nunca, Tacubaya Viaja.

 

 

Posteado hace 9 años
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404 días

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404 días… y contando…

Posteado hace 9 años
TAGS: 404, américa, contando, fotos, gala, ivan, lugares, nosotros, viaje
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direcciones

Entre todas las decisiones que tomamos al prepararnos para el viaje, sin duda la mejor fue la de no comprar un GPS. Porque no hay nada mejor que pedir direcciones. No hay. Y es que aunque los dos somos notablemente ubicados (modestia a parte) y viajamos con mapas y guías de varios tipos, durante el viaje hemos tenido que parar a preguntar hacia dónde muchísimas veces.

La diversidad de explicaciones es tan amplia como la cantidad de gente a la que le hemos pedido ayuda. Está el que repasa en su mente (en tiempo real) todo el recorrido, el que dibuja mapas cartográficos en el aire, el que estira el brazo como si tratara de tocar con la punta de los dedos la esquina, cuatro cuadras adelante, donde hay que doblar a la derecha, el que describe el recorrido mientras dibuja en un papel garabatos que sin sus palabras serán indescifrables, el que con muchísima pena nos informa que hemos tomado el camino equivocado y que hay que regresar 50 kilómetros y el que se alegra de informarnos que ya casi, casi llegamos. Está el que se enreda tratando de desenredarnos y el que es claro como un rayo de luz que ilumina el resto del camino. Además pareciera que en todos los casos, la alegría, seriedad, enjundia, teatralidad, seguridad o timidez de cada persona se intensifica durante el breve encuentro.

Ha sido mágico ir por tantos lugares que no conocemos a lo largo del viaje, sabiendo que no pasa nada si nos perdemos, porque siempre habrá alguien que nos ayude a encontrarnos.

Definitivamente mucho mejor que un GPS.

 

 

Posteado hace 9 años
TAGS: camino, colombia, direcciones, encontrados, gps, perdidos, viaje
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San Marino II

La idea original al llegar a Manaus era viajar desde ahí hasta la costa manejando por la Transamazónica, pero llegando a la ciudad nos enteramos de que el trayecto que va de ahí a Santarém (la mitad del camino) tiene tramos por los que no se puede circular, aun en temporada seca. El camino está en mal estado y hay tramos demasiado largos y desolados por los que prácticamente no transita nadie y que son comúnmente asaltados por piratas.

 

Decidimos entonces ir por el río. Pero al investigar la manera de irnos, nos dimos cuenta de que aunque hay muchos barcos que circulan todo el tiempo en ambas direcciones, parece que la práctica de viajar con coches es poco común.

 

La gran mayoría de los barcos son similares en tamaño y en ninguno cabía nuestro coche. Tuvimos que esperar casi una semana a un barco balsa que venía desde Perú y que podía llevarlo hasta Santarém.

 

El viaje tomó dos días con sus noches (hubiera tomado el doble si viniéramos en sentido contrario, debido a la corriente del río que iba a nuestro favor). La balsa barco San Marino II tenía tres niveles; en el primero estaba la cocina y el comedor además de toda la mercancía almacenada (principalmente motocicletas nuevas, refrescos y costales de granos) y los tres coches que viajaban en el barco, entre los que estaba el nuestro. El segundo y tercer piso eran para pasajeros. Aproximadamente 180 hamacas en total. El tercer piso tenía además un bar con música todo el día.

 

El día de la salida, de camino al puerto, compramos dos hamacas en el mercado y llegamos tres horas antes de salir de Manaus. A esa hora ya había bastante gente pero encontramos un buen lugar para poner las hamacas en el segundo piso, al centro, en una de las hileras laterales, del lado de la sombra donde sopla más la brisa. La distancia entre hamacas de variedad infinita se fue haciendo mínima y para cuando salió el barco, literalmente no cabía nadie más. Teníamos la ventaja de poder dejar todas las cosas dentro del coche, lo que nos dejaba movernos tranquilamente por todo el barco, pero el resto de los pasajeros viajaba con todas sus maletas y bultos a un lado de las hamacas. De cualquier forma, todos se veían bastante relajados y solo se ponían especialmente atentos cuando el barco paraba y bajaba y subía gente, pasajeros nuevos y vendedores con todo tipo frutas y botanas.

 

Los días en el río pasaron rápido, entre lecturas largas y siestas arrulladoras y la primera noche fue tranquila aunque soplaba mucho viento frío (por suerte teníamos nuestros sleeping bags), la segunda noche cayó una tormenta torrencial pero bajaron las cortinas de plástico y no pasó nada grave. La comida no estaba mal, los baños estaban sorprendentemente limpios aun al final del viaje y la gente era muy amable y sonriente. Fue un buen viaje.

Posteado hace 10 años
TAGS: amazonas, balsa, barco, brasil, coche, hamacas, río, san marino II, viaje
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